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Parroquia de Nuestra Señora del Pilar de Campamento (Madrid)
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«Recomendaciones y promesas de algunos rezos»

 

«Pues yo os digo: Pedid, y recibiréis; buscad, y encontraréis; llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren. ¿Qué padre, entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le va a dar en vez del pescado una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le va a dar un escorpión? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lc 11, 9-13)

 

 

—«Liturgia de las Horas»:

 

Es el REZO OFICIAL DE LA IGLESIA. No hay mejor recomendación que esa. Con él se ora por todas las intenciones y personas de todos los tiempos y lugares.

 

 

—«Mes de junio, en honor del Sagrado Corazón de Jesús»:

 

Acto de oración dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, que según distintas formulaciones (no la tiene fija), se ofrece todos los días del mes de junio; y al que, si se desea, se puede añadir alguna reflexión específica para cada día (tomada de algún libro de espiritualidad).

 

Promesas: Del Corazón de Jesús a santa Margarita María de Alacoque:

 

  1ª.- Yo prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a los que se confiesen y comulguen nueve primeros viernes de mes consecutivos, la gracia de la perseverancia final: no morirán en mi desgracia ni sin recibir los Sacramentos, haciéndose mi Corazón su asilo seguro en aquella última hora.

 

  2ª.- Daré a mis devotos las gracias necesarias a su estado.

 

  3ª.- Pondré paz en sus familias.

 

  4ª.- Los consolaré en sus aflicciones.

 

  5ª.- Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y particularmente en la hora de su muerte.

 

  6ª.- Bendeciré abundantemente sus empresas.

 

  7ª.- Los pecadores hallarán en mi corazón la fuente inagotable de la misericordia.

 

  8ª.- Las almas tibias se harán fervorosas.

 

  9ª.- Las almas fervorosas se elevarán con gran rapidez a gran perfección.

 

10ª.- Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más endurecidos.

 

11ª.- Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y honrada.

 

12ª.- Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

 

 

—«El Santo Rosario»:

 

Rezo consistente, fundamentalmente, en la meditación de un misterio de la fe, mientras se acompaña con la oración bocal de un padrenuestro, seguido de diez avemarías y un “gloria al Padre”. Se distribuye en tandas de cinco misterios cada una (Misterios Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos). En España es tradicional concluir cada rosario (cada tanda de cinco misterios) con las Letanías Lauretanas a la Santísima Virgen.

 

Recomendaciones: «El rosario es una escalera para subir al cielo… El rosario nos proporciona dos alas para elevarnos en la vida espiritual… es la oración más sencilla a la Virgen, pero la más llena de contenidos bíblicos… Cuando rezamos el rosario, está la Santísima Virgen rezando con nosotros. En el rosario hacemos los que hace María, meditamos en nuestro corazón los Misterios de Cristo.» (beato Juan Pablo II)

 

Indulgencias: El rezo de un grupo de Misterios del Santo Rosario posee indulgencia parcial si se realiza individualmente, pero se beneficia de la indulgencia plenaria si se reza en familia o comunidad, o en una iglesia u oratorio, y meditando específicamente sus misterios durante unos minutos (por eso se incluyen los textos de la Sagrada Escritura en este formato), y se han de rezar seguidos los cinco misterios correspondientes al grupo; además de cumplir las condiciones requeridas por la Iglesia para lucrar dicha indulgencia, a saber: No tener afecto a pecado alguno, orar por el Santo Padre que es quien concede la indulgencia (esto ya va incluido en el rezo, al final de cada grupo de Misterios), confesarse durante la semana anterior o posterior a la realización de la comunión sacramental (con una sola confesión pueden obtenerse indulgencias plenarias todos los días de la semana previa y los de la posterior), que ha de efectuarse con dicha intencionalidad de ganar la indulgencia (que puede aplicarse por quien lo realiza o por difuntos). Sólo se puede ganar una indulgencia plenaria al día, excepto en caso de muerte. No es necesario el uso del rosario físico para conseguir la indulgencia.

 

Promesas:

 

—De Nuestra Señora del Rosario a Lucía de Fátima:

 

à (Cova de Iría, 13 de junio de 1917).- «Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazare, prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por Mí a adornar su Trono.»

 

à(Pontevedra, 10 de diciembre de 1925).- «Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que continuamente me clavan los hombres ingratos con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme. Y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos, meditando en los misterios del rosario, con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.»

 

à(Pontevedra, 15 de febrero de 1926).- “Lucía le habló de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: «Sí; todavía con más tiempo, con tal de que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María.» —Mi Jesús: ¿y las que se olvidaren de formar esa intención? —«Pueden formarla en otra confesión siguiente, aprovechando la primera ocasión que tuvieran de confesarse.»”

 

—De la Santísima Virgen al beato Alano de la Roche:

 

  1ª.- Quien rece constantemente mi rosario, recibirá cualquier gracia que pida.

 

  2ª.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi rosario.

 

  3ª.- El rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.

 

  4ª.- El rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.

 

  5ª.- El alma que se me encomiende por el rosario no perecerá.

 

  6ª.- El que con devoción rece mi rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.

 

  7ª.- Los verdaderos devotos de mi rosario no morirán sin los Sacramentos.

 

  8ª.- Todos los que rezan mi rosario tendrán, en vida y en muerte, la luz y la plenitud de la gracia, y serán partícipes de los méritos bienaventurados.

 

  9ª.- Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi rosario.

 

10ª.- Los hijos de mi rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.

 

11ª.- Todo cuanto se pida por medio del rosario se alcanzará prontamente.

 

12ª.- Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi rosario.

 

13ª.- He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte, como hermanos, a todos los bienaventurados de la corte celestial.

 

14ª.- Los que rezan el rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

 

15ª.- La devoción al santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

 

—De la Santísima Virgen a San Antonio María Claret:

 

«En el Santo Rosario está cifrada la salvación de España.»

 

 

—«Mes de mayo, en honor de la Santísima Virgen María»: 

 

Acto de oración dedicado a la Santísima Virgen María, que según distintas formulaciones (no la tiene fija), se ofrece todos los días del mes de mayo; y al que, si se desea, se puede añadir alguna reflexión específica para cada día (tomada de algún libro de espiritualidad).

 

Recomendaciones: «¿No tenéis devoción a la Virgen? Harto bien os falta. Más querría estar sin pellejo que sin devoción a María.» (San Juan de Ávila)  «Ama mucho a la Virgen, y eso te ayudará a amar a Dios.» (San Rafael Arnáiz)  «Quien no tiene a María por Madre no tiene a Dios por Padre.» (San Luis María Grignon de Montfort)

 

 

—«El Ángelus» (En Pascua el «Regina Coeli»):

 

Las tres avemarías del ángelus se han rezado durante muchos siglos por la mañana, a mediodía y por la tarde, y las campanas de las iglesias avisaban para interrumpir las labores cotidianas y dirigir el alma a Dios (toque del “ángelus”).

 

Recomendaciones: «Tanto el rezo del rosario como el del Ángelus debe de ser para los cristianos, y aún más para la familia cristiana y las comunidades religiosas, como un oasis espiritual en el curso de la jornada para tomar valor y afán.» (beato Juan Pablo II)

 

 

—«Coronilla o Rosario de la Misericordia»:

 

Devoción encomendada por el Señor Jesús a Santa María Faustina Kowalska, que completa el culto rendido al Sagrado Corazón de Jesús. Juan Pablo II dio el impulso definitivo a este culto a Dios a través de este atributo específico. (Canonizó a Santa Faustina el 30 de abril de 2000)

 

Indulgencias: El Domingo de la Misericordia Divina (Segundo Domingo de Pascua, octava del Domingo de Resurrección) tiene concedida la indulgencia plenaria en las condiciones habituales requeridas por la Iglesia, por decreto de la Penitenciaría Apostólica del 29 de junio de 2002.

 

Promesas:   Del Diario de Santa Faustina.

 

à (14 de septiembre de 1935): «La recitación del Rosario de la Misericordia, que te he enseñado, es una oración muy eficaz para aplacar la justa cólera de mi Padre Celestial. Por medio de él obtendrás todo lo que pidas, si está de acuerdo con mi voluntad.»

 

à «Quien lo rece, alcanzará gran Misericordia en la hora de su muerte. Hasta el pecador más empedernido, si reza este Rosario, aunque sea una sola vez, recibirá la gracia de mi infinita Misericordia.»

 

à «Cuando los pecadores empedernidos recen este Rosario, llenaré sus almas de paz, y será feliz la hora de su muerte.»

 

à «Cuando se rece este Rosario al lado de un moribundo, me pondré entre el Padre y el alma agonizante, no como justo juez, sino como Redentor Misericordioso.»

 

à «Los sacerdotes recomendarán este Rosario a los pecadores, como la última esperanza de Salvación.»

 

à «Ningún pecado, aunque sea un abismo de corrupción agotará mi Misericordia. Aunque el alma sea como un cadáver en plena putrefacción, y no tenga humanamente ningún remedio, ante Dios sí lo tiene.»

 

à «Cuando te acerques a la Confesión, sumérgete en mi Misericordia con gran confianza. Si tu confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites.»

 

à «A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protegeré durante toda su vida, como una madre cariñosa protege a su hijo recién nacido y en la hora de la muerte no seré para ellas Juez, sino Salvador Misericordioso.»

 

à «Haz todo lo que puedas para propagar la devoción a mi Misericordia, y Yo supliré lo que te falte.»

 

à «Te doy tres formas de practicar la misericordia con el prójimo: Las obras, la palabra y la oración. La fe más fuerte, nada vale sin las obras.»

 

Modo de rezar la Coronilla: Padrenuestro, Avemaría y Credo. (Y en cada decena del rosario se dice:) “Padre eterno, yo te ofrezco el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.” (1 vez) “Por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” (10 veces) (Al final de las 5 decenas se repite 3 veces:) “Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.” (Si se desea se puede concluir con la Salve.)

 

 

—«Novena de la Misericordia Divina»:

 

Confeccionada con los textos propios del Diario de Santa María Faustina Kowalska, a los que se sigue el rezo de la coronilla. La Novena nos hace entrar más profundamente en los misterios de la Misericordia divina.

 

Recomendaciones: Así escribe Santa Faustina en su Diario: «Deseo que durante nueve días traigas las almas a la fuente de la Misericordia para que éstas saquen la fuerza, la frescura y todas las gracias que necesitan para una vida difícil y, sobre todo, para la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón un grupo de almas y las bañarás en el océano de mi Misericordia. Harás esto durante tu vida y en la eternidad; cada día suplicarás a mi Padre, por mi dolorosa pasión, pidiendo gracias por las almas.» (El Señor le pidió hacerla empezando el Viernes Santo, pero también puede realizarse durante el año.)

 

 

—«Vía Crucis»:

 

Meditación de las distintas “estaciones” de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según variadas formulaciones.

 

Indulgencias: Se puede ganar la indulgencia plenaria una vez al día si se cumplen las condiciones habituales (confesión, comunión y oración por el Papa). Los impedidos, con sólo meditar durante media hora sobre los textos de la Pasión del Señor, suplen el requisito de seguir las estaciones.

 

 

—«Novena de San José»:

 

Acto de oración dedicado a san José, de variadas formulaciones, pero que puede confeccionarse con los “siete dolores y gozos de San José”, la “oración de León XIII” y la “oración de la buena muerte”, e incluir cada día el rezo de las “letanías de San José” (que tienen concedida indulgencia parcial).

 

Recomendaciones: Dice Santa Teresa de Jesús que jamás le pidió nada a Dios por intercesión de San José que no le fuera concedido.

 

 

—«Oraciones para obtener Indulgencia Plenaria»:

 

A JESÚS CRUCIFICADO

 

(Se puede aplicar por los difuntos.)

 

Mírame, ¡oh mi amado y buen Jesús!,

postrado en tu santísima presencia.

Te ruego, con el mayor fervor,

imprimas en mi corazón vivos sentimientos

de fe, esperanza y caridad,

verdadero dolor de mis pecados

y firme propósito de enmendarme,

mientras yo, con todo el amor

y toda la compasión de mi alma,

voy considerando tus cinco llagas,

teniendo presente lo que dijo de Ti,

¡oh buen Jesús!, el santo profeta David:

«han taladrado mis manos y mis pies,

y se pueden contar todos mis huesos».

 

(Indulgencia plenaria cumpliendo las siguientes condiciones: rezarla delante de alguna imagen de Cristo crucificado, confesar y comulgar, y rogar por el Sumo Pontífice.)

 

ACEPTACIÓN DE LA MUERTE

 

¡Señor y Dios mío!

desde ahora acepto de tu mano,

con ánimo conforme y gustoso,

cualquier género de muerte

que quieras darme,

con todas sus amarguras, penas y dolores.

 

(Indulgencia plenaria para la hora de la muerte al que rece esta oración en vida después de confesar y comulgar, y ruegue por el Sumo Pontífice, que es quien concede la indulgencia.)