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TEMAS DE ACTUALIDAD

 

 

 

 

EL REIKI 

por la Hna. Elena, S.H.M.

 

En los últimos años se ha asistido a una notable difusión de cursillos y prácticas de nuevas “terapias de curación” de origen naturista y oriental. Muchas de ellas están abiertamente ligadas al fenómeno de la New Age, y por lo tanto, son abiertamente contrarias a la doctrina de la Iglesia Católica, ya que la Nueva Era tiene un concepto de Dios y del hombre que es absolutamente incompatible con la fe católica, como afirma el documento sobre la Nueva Era publicado por los Consejos Pontificios para la cultura y el diálogo interreligioso.

 

Hay terapias de este tipo que afirman no tener relación con ningún sistema doctrinal o religioso y por lo tanto parecen ser aceptables para un cristiano. Entre ellas está el Reiki. Se presenta como terapia absolutamente aceptable, inocua y benéfica. Pretende curar la causa más profunda de la enfermedad y devolver al paciente su bienestar y su equilibrio físico, mental y emocional. Esta terapia se ha difundido enormemente en hospitales, centros de salud, clínicas, y también entre muchos católicos, incluso religiosos y consagrados.

 

Con el pasar del tiempo, se empezó a notar que muchos de los pacientes tratados con el Reiki, después de un periodo en el que parecían estar curados, empezaban a manifestar síntomas extraños que sólo desaparecían con la ayuda de un sacerdote. Se efectuó por ello un estudio minucioso, cuyos resultados presentamos en este artículo a la consideración de nuestros lectores.

 

¿QUÉ ES EL REIKI?

 

El Reiki es ofrecido al público como una técnica terapéutica y de crecimiento espiritual y armonización de las relaciones humanas. Promete: paz y armonía, transformación interior, liberación de emociones reprimidas, liberación de tensión física y estrés mental, remoción de bloqueos emocionales y físicos, también a distancia.

 

La palabra Reiki viene del japonés y significa “fuerza de vida universal o guiada espiritualmente”. “Rei” es “conocimiento sobrenatural o consciencia espiritual”, que es la sabiduría que viene de dios o del propio yo más elevado (según ellos dios no es un ser trascendente). “Ki” es una energía cósmica o espíritu de vida que lo abarca todo.

 

Los que creen en el Reiki sostienen que esta energía vital (ki) puede fluir a través de un canal (rei) como fuerza curativa. Ese canal es el maestro de Reiki. En sesiones de una hora normalmente, en silencio, impone sus manos sobre la persona sin tocarla, canalizando así esa energía hacia doce o más áreas específicas del cuerpo “chakras” (centros a través de los cuales el cuerpo humano absorbe el “ki’).

 

Antes de cada tratamiento el maestro invoca mentalmente el poder Reiki para que fluya a través de él, envía mentalmente el símbolo de la curación mental y lo sella todo con el símbolo del poder. A continuación “reza para la recuperación y/o ayuda del paciente a todos los niveles” y, finalmente, pide al poder Reiki que guíe sus manos a dónde la energía es necesitada.

 

Una vez hecho este ritual preparatorio, empieza la sesión, en la que el maestro traza o visualiza mentalmente seis símbolos secretos sobre los “chacras” del cliente, al mismo tiempo que invoca mentalmente sus nombres (mantras). Estos símbolos y mantras vienen del sánscrito. Los cuatro principales son: el símbolo del poder, el símbolo de curación mental y emocional, el símbolo de curación a distancia, y el símbolo del Maestro Usui. Hay dos símbolos adicionales que sirven, respectivamente, para abrir los “chakras” del paciente y para fijar en él la energía canalizada.

 

EL ORIGEN DEL REIKI

 

Se trata de una técnica desarrollada por un monje budista japonés de Kyoto, Mykao Usui, en Japón, a finales del siglo XIX.

 

Mikao Usui nació en 1865 en una familia budista y se hizo monje budista. Muchos libros de Reiki sostienen que fue ministro cristiano, decano de la Doshisha University de Kyoto, doctor en teología y licenciado en la Universidad de Chicago (EEUU), pero no existe ninguna documentación en estos centros de estudios que lo atestigüe.

 

Fascinado por los milagros de curación de Jesús y por las historias budistas que atribuyen a Buda poderes de curación, pasó un tiempo considerable en varios templos budistas estudiando sus enseñanzas y meditación, aprendiendo el sánscrito, e intentando desvelar los secretos del poder de curación. Tenía conocimientos de medicina y psicología y practicaba la adivinación y el espiritismo. Era además miembro de uno de los muchos grupos espiritualistas que existían entonces y que se dedicaban a desarrollar habilidades psíquicas. Se dice que descubrió una fórmula que podía dar la curación poniendo en contacto con un espíritu superior y su poder.

 

Al principio Usui ‘curaba’ gratuitamente, pero notó que pacientes que habían sido ‘curados’, después de un tiempo, volvían a él habiendo perdido su ‘curación’. Concluyó que los pacientes enfermaban otra vez porque no apreciaban suficientemente la ‘curación’ Reiki y por eso empezó a cobrar dinero por sus servicios.

 

Transmitió sus conocimientos a un oficial jubilado de la marina japonesa, Chujiro Hayashi, que puso una ‘clínica’ en Tokyo y más tarde se suicidó. Su trabajo fue continuado por una mujer japonesa-hawayana, que él había cogido como aprendiz. Ella practicó el Reiki durante 40 años, y en 1970 empezó a entrenar a otros maestros. Antes de su muerte había iniciado a 22 maestros y les había dado permiso para iniciar a otros. Actualmente hay varias escuelas de Reiki.

 

CARACTERÍSTICAS

 

El Reiki tiene muchas semejanzas con de curación del budismo tibetano, que también implica la imposición de manos y el hecho de que el poder de curación se transmita de maestro a discípulo por medio de unos ritos de iniciación.

 

La iniciación de los maestros de Reiki tiene tres niveles y precedida por la aceptación de cinco principios de origen budista: “no te enfades”, “no te preocupes”, “sé agradecido”, “haz tu trabajo honradamente” y “sé amable con todos los seres vivientes”.

 

Una vez aceptado el proceso de iniciación, que es irreversible, ya que establece una fuerte conexión entre la persona y la energía vital universal. Aprenden a trazar y pronunciar símbolos secretos de origen esotérico y oculto, que abren los chacras del paciente a la energía universal para que entre por ellos y los cure. En el tercer nivel, el aspirante aprende a ponerse en contacto con su propio “espíritu guía Reiki” y otros “seres espirituales” que le ayudarán en el proceso de curación cuando sea maestro.

 

Finalmente, no hay que olvidar que en la base del Reiki hay un concepto de dios muy distinto del Dios-Amor personal de los cristianos: se trata de un ser supremo que es una fuerza dinámica que gobierna el mundo y el universo presente en todos los seres vivientes (panteísmo).

 

CONCLUSIÓN

 

Es cierto que muchas personas experimentan algún cambio físico y hay efectos reales, ¿pero de dónde vienen en realidad y cuáles son sus consecuencias a largo plazo? No obstante su pretensión de no estar ligado a ningún sistema doctrinal o religioso, en el origen del Reiki hay todo un sistema de creencias muy preciso. Se trata entonces de examinar si dichas creencias son compatibles con la fe católica y si un cristiano puede practicar o someterse a este tipo de terapia.

 

Por sus elementos ocultos y esotéricos y por su conexión con creencias y religiones orientales, el Reiki es incompatible con la fe católica. No basta substituir los mantras paganos para ‘cristianizar’ esta técnica de curación, pues se mantienen todos los símbolos secretos esotéricos y las creencias que lo fundamentan. Esta terapia nace, en realidad, del orgullo del hombre de querer ser como Dios y querer tener su poder de curación.

 

En efecto, en la Sagrada Escritura, Dios exhorta repetidamente a su pueblo a no mezclarse ni contaminarse con las creencias de otros pueblos (Dt 12, 29-31) y condena como execrable toda forma de espiritismo (Dt 18, 10-12) y el recurrir a personas que lo practiquen (Lv 19, 31). Como dice S. Pablo (2 Cor 11, 14), hay que tener cuidado, ya que a veces Satanás se disfraza de ángel de luz para engañar.